lunes, 23 de noviembre de 2020

Sonetos para Esther

                                      -


Deleitate con mis caricias, amor mío,

estas pasan como lirios

que esparcidos, se plasman cual cirios

entre estos cristales en los cuales confío,


mas no temas, sustentate en este lío

de rosas rojas y negras, pasionales rios

que atraviesan portales fríos

pues has de saber que solo en amor fío


Así como nuestros corazones fundidos,

tan comprometidos como ardientes,

atienden a sus propias razones,


muchos nos tendrán por confundidos

¡Pobres de los que no saben de amores,

pues si supieran, nos tendrían por reyes!


                                     -


Oh, eres tú mi eterno amor,

formado entre millares de cosas bellas

de las que tú eres primicia entre ellas,

sutil e inhóspito fulgor.



Eres aquella que elimina todo dolor,

envidia de las mas altas estrellas,

 te mantienes silenciosa entre querellas

y no en vano vuelas en mi derredor


Terminantemente naciente y luciente,

sin excusa ni palabra que sobra,

mas obras cual fiel esposa,


tu hermosura en modo alguno miente,

pues basta a quién te nombra

para recordar tu imagen preciosa


                                    - 

Somos y estamos sobre un espacio

reservado a la amorosa esencia,

ambrosía angelical, divinal delicia

que merece ser degustada despacio,



así cual cabello enredado y lacio

se aposenta en la deseosa milicia,

quietud del instante, permanente caricia,

amado manjar del que nunca renuncio



Con paciencia me tumbo en tu regazo,

teniendo sumo cuidado con cada tacto

dejado como quién posa un pedazo



de su alma sobre fino lino, mientras tanto

nuestros espíritus encarnados enlazo

bajo aquellos eternos hilos que siento.


jueves, 13 de agosto de 2020

Sobre la escritura

A la hora de comunicar por escrito los pensamientos pueden darse diversas díficultades y ambigüedades, las mas sencillas y reconcentradas pudieren ser la escasa claridez de conceptos de su autor, o una anomalía en el entendimiento del lector, quizás parte de ambas cosas. Es preciso recordar una verdad perceptiva e intelectual que nunca está de mas volver a traer a la memoria, ella nos índica que el entender -el acto mediante el cual el entendimiento ejerce su función, y entiende de aquello de lo que se escribe o se habla- consiste en la acomodación del entendimiento con el objeto, y del que nace el concepto. Es decir, mediante los sentidos primordiales -en su mayoría la vista, pues la visión es de estirpe divina- se capta aquello que posteriormente se percibe, y de ahí el entendimiento lo abstrae y lo eleva al concepto, lo cual después se pasa a escrito para comunicar a los demás ya no sólo lo que se ha percibido, sino también el concepto que conlleva inscrito en su seno. Por ejemplo, veo una alondra sobrevolando el tejado de mi casa, y contemplandolo infiero que lleva una rama en su pico, y entonces escribo: "La alondra vuela fugazmente sobre la superficie de mi hogar, y por lo que parece va buscando donde anidar" Como puede verse, mientras se lee, pasan en el entendimiento imagenes, que posteriormente pasan a ser concepto, y uno además que nos advierte el orden natural, y concretamente, las causas y los efectos.

Muchos suelen usar de lo enrevesado para comunicar un despilfarro de pensares sueltos, mas ha de saberse que el buen decir no por ser luengo y extenso queda mejor dicho, normalmente acontece lo contrario, puesto que lo conciso habla suficientemente de sí. Mejor agudizar la intensidad que no la extensión, pues la intención se mostrará con mayor razón de ser, que no cubierta por un manto inventado. Es preciso reconcentrarlo todo sobre el concepto, afinarlo y pulirlo de accidentes en demasía que nos alejan de lo central, de la esencia que se comprende al penetrar el núcleo del asunto. Ello tampoco quiere decir, que haya que eliminar todo el decoro de una prosa elegante y que conoce de laberintos, y que usando de ellos nos llevan al tesoro recóndito, pero tampoco es lo suyo cargar de sombras y oscuridades aquello que debe asemejarse a la claridez y a la luz. Normalmente esto ocurre en los escritos académicos, los cuales se cargan de tecnicismos, y se establecen una serie de páginas como máximo o mínimo, que provocan un ambiente hostil y de confusión. Quienes usan de estos formatos, si algo son capaces de transmitir es su confusión y perplejidad hacía lo que no entienden, y ello obviamente nos provoca que nosotros tampoco lo entendamos, se diría que nos meten en una cueva muy oscura y luego tienen el descaro de no mostrarnos la salida.

Hay veces que es necesario dar vueltas a un asunto que tiene su complejidad, mas también se deben dar atajos lúminicos que permitan que el lector tenga atisbos del concepto al cual el autor quisiera llevarle, para que así la conclusión atienda a un precedente, a su desarrollo, y a su cúlmen. Así como los entes tienen su substancia, así también los asuntos que versan sobre las cosas comprenden de una esencia, de un orden de coherencia que quién escribe debe dar a entender para dar profundidad de concepto e íntima comprensión del asunto que usa de un cúmulo de conceptos, y siempre del particular al universal, jamás a la inversa. Creo que no es necesario advertir, que si quién escribe no ha entendido en su totalidad las vicisitudes de aquello sobre lo que escribe, lo mejor que debería hacer es callarse, y esperar a comprender mejor sobre aquello que escribe, como bien ocurre hoy día que mucho se escribe sin enterarse el propio autor de lo que está escribiendo, ni mucho menos a dónde quisiera llegar.

La escritura bien pudiera asemejarse a los rastros que podríamos encontrarnos en una senda que todavía nos es desconocida, y que recorremos con tiento. Ahora bien, no nos parecería acertado que se nos velase, pues el camino ya es, conviene a quién escribe delinear la verdadera senda en vez de la errada. No me refiero a que nuestra tarea sea meramente descriptiva, sino que muy al contrario esta debería ser la de desterrar lo que se encuentra profundo, y que gracias a los matices claros que nos presta el sol con la ayuda de nuestros propios ojos, se conozca el núcleo de aquello que procuramos explicar, aquello que queremos dar a entender, y que lo hacemos porque lo entendemos, y así se lo queremos comunicar a otros.

De todo lo dicho, adolecen mucho los supuestos escritores de nuestro tiempo en comparación a los inmortales clásicos -tanto latinos como griegos, como así nuestros clásicos renacentistas y del barroco- que pensaban mucho antes de decir lo que llegarían a escribir, y que afinaban y reconcentraban el concepto para mejor darse a entender. Primero se daba la experiencia, la cual se resolvía en sus andanzas diarias y en su contacto con el mundo, extrayendo lo que de espiritual tienen las vivencias, y ya posteriormente, escribían aquello que habían averiguado en torno a lo experimentado, dábase el objeto para después llegar al concepto. Y así ocurre -y no es extraño- que quién profundiza en la cosmovisión de los antigüos, además de adquirir un mayor sentido común, suele ser mas ordenado a la hora de vivir y de escribir, comprende de un sentido aparejado con el orden que es debido, agudiza la razón natural, y esto podría llevarle a Dios desde el entendimiento, cuyas obras darían testimonio de una comprensión ya vivencial de la razón revelada, y con ambas, ser hombre de inteligencia y de bondad acorde con lo establecido por el Señor.

Como apunte final, advertiré que no solamente importa lo qué se dice, pues también se ha de atender a cómo se dice, tan importante es lo que es como el modo en el que se da lo que es, ya que sin un pulido modo en el que referirse, nos será mas complejo acceder a la concreción de lo que se es a través de la escritura. Nuestro modo de conocer tiene sus particularidades como hombres dotados de una razón natural, lo que tampoco quiere decir que debamos hacer incidir a los objetos tal y como son percibidos, como si nuestro entendimiento legislase sobre algo, o nuestra percepción antecediera a lo que primero ha de ser captado, lo que debiera hacerse es usar bien de nuestra razón y acomodarla a lo natural, a lo que se da de manera que lo que transmitamos sea lo mas fiel posible a lo que se nos muestra ante los ojos. No sería justo establecer fronteras donde se dan cercanías, no nos distanciemos del mundo, cuanto mas aparejados estemos a el, mas acomodaremos al entendimiento con sus respectivos objetos, y por ende, los conceptos se nos mostrarán mas nítidos y en este sentido, mas perfectos. Es esta una tarea que requiere de esfuerzo, de un arduo estudio que dura toda una vida, y de la que al cabo no sabremos si saldremos ilesos al menos desde la materia, ya que el espíritu comunicará según acontezca cuando nos llegue la hora postrera de nuestra vida terrenal, no así de la eterna que siempre perdurará. Sea así dicho, y sentenciado.

miércoles, 29 de julio de 2020

Lamento nocturno

- Lamento nocturno

¿De dónde proviene esa tristeza
que invade el alma y aún sincera
pareciera que acometiera con braveza
este pecho cual hálito siniestro, y fuera
mera falta de templanza y tibeza?

En esta noche no quisiera mas heridas,
puesto que ya agotado y harapiento
sigo soñando con futuras auroras
que resultan atropelladas por mi lamento
postrero, lanzando luces despavoridas

¿De qué huyen al cabo estas luces?
Quisiera comprenderlas, entender
la razón de tales elevadas cruces,
y sin a los altivos ángeles ofender,
abrazarlas como si fueran niños dulces

Pero todavía mi congoja, cruel osamenta
que en vez de sostenerme me aleja
de una ilusión en la realidad incierta
a un estruendo dolorido se asemeja,
aplacando la herida ya abierta

¿Por qué el sufrimiento cerca e insiste
cuando ya ha sido lanzado el clamor
que último en apariencia asiste
a tales recuerdos comenzados en furor
ígneo que abrasa al pecho que resiste?

La sangre bermeja es proferida
como si se tratase de rico caudal
cuyas estrecheces no hay quién las mida,
tanta es la tristeza que en forma gradual
desempeña la pérdida sin cesar de vida

¿Cómo podría el anochecer detenerse
haciendo de este instante suspenso
en el aire un acontecer sin irse,
y del desafuero interno un suceso
que sin devenires logra verse?

No fue así, pues el tardío amanecer
ha dado la convenida entrada, y el astro,
iluminaria gigantesca, a emerger
empieza dotando de luz este antro,
despidiendose así del lento perecer. 










jueves, 4 de junio de 2020

Un par de poemas para el porvenir

- Dudas y tristezas

¿Quién de todos ustedes pretende
fundir la rosa con sus espinas
y con mayor osadía ofende
las hermosuras naturales vespertinas?

¿Quién ha vacíado las cantinas
y hablando en demasía entiende
que las hierbas y las aguas amigas
han de renovarse sin algo que trasciende?

¿Por qué la luna y sus estrellas
ocasionan dudas y querellas
a este hidalgo atormentado
pensándose un hombre despiadado?

¿Por qué tras la guerra tan aniquilado
he estado que ningún descanso
desemboca en adormiladas centellas
que den paso a las rosas a y otras cosas bellas?

¡Ay, inhóspito y cruel letargo
este pasar de los tiempos
reflejado en las ausencias del lago,
y en el ímpetu de cuatrocientos vientos
que volcándose producen el amago
de una caricia provocando aspavientos
frente a un paisanaje del que ya me largo!


- Un hidalgo medita sobre su propio corazón

Durante el silencio escucho el latir
constante de mi corazón, su palpitar
de vida incesante, su meditar
que jamás cesará de insistir,

en su coraje guerrero, en su raudo fluir,
se presiente la sangre dejandose arrastrar,
evitando que un suspiro le haga sofocar,
sus contenidos ecos consiguen resurgir

entre millares de recuerdos
almacenados en pecho y memoria,
en tanto siguen su marcha mis latidos

hasta que en su día sean detenidos
por la eternidad y su historia,
subiendo el alma, y quebrando los huesos míos







lunes, 1 de junio de 2020

Cuatro historias contadas en verso y un sonetillo

- Lágrimas infantiles


Lloraba la niña,

en llantos se deshacía

bajo unas sábanas sucias y frías,

desesperaba a cada instante,

cada una de sus lágrimas derramadas

eran testigo de su constantes devenires sufridos.


Vino su madre, y le dijo:

"Ay, hija mía ¿Por qué me lloras?"

Y la niña desconsolada le respondió:

"Porque estás luengas mantas gélidas

 se rompieron, se partieron en dos,

 se desvanecieron, y ahora,

 ya no tengo donde depositar

 mis añoranzas y mis tristezas en tales cofradías...."


- Los auténticos amores


La moza, estaba lozana,

de aparente buen ver,

mas guardaba en su recóndito seno

una frustración amorosa,

una idealización ficticia

que ella misma decidió creer,

se dejó llevar por perfumes vanos

que en antaño, la negaron su ser.


Por suerte, este mal de muerte,

pronto ha de ser restaurado

puesto que llegó recientemente

un hombre muy ufano,

que susurraba por lo bajo con sus labios:

"¡A esa mujerona he de querer

mientras viva, salvandola de la condena

de pensar haber amado,

cuando todo fue un cebo malogrado!

Por ello yo,cargado de auténticos amores

lanzaré mi lazo a su cintura,

ciñíendola con raudas flores

y demostrándole que su primer

y único amor, residía en la espera

a mi llegada, mas como ya presente

me encuentro, tan sólo queda

sellar mi pacto en un ferviente beso"


Y desde entonces así fué,

ambos se cansaron

en una boda íntima, y jamás cesaron

de amarse como desde el primer día,

no temiendo los lances del destino

ni los desaires vespertinos,

pues hallaron en el amor

ese palpitar con premura,

nudo estomacal

plagado de mariposas,

que aún estando animado con la brisa,

nunca dejará en balde 

aquel arrebatado beso,

del cual ahora son presos y obsesos

gracias a la mutua pasión

apresada en aquel amoroso recuerdo.


- Huérfano paternal


De la mano, iba el hijo con el padre,

bien sujetado estaba

aunque de vez en cuando resbalaba,

en tanto que el chiquillo andaba,

iba canturreando ciertas coplas

que había escuchado a las lavanderas

que acudían día a día allende al río,

muy hermosas y de fina voz

le parecían todas ellas.


Mas de repente, sin saber la razón,

el padre se desvaneció en el aire,

no le sintió ni irse

como así tampoco pudo despedirse,

así el pobre niño se quedó perplejo

mientras los vientos lo zarandeaban

a doquier, erraba por cualquier senda,

pues al faltar quién fuera su guía,

el recorrido era incierto,

el destino mera fantasía 

y la llegada una vacua esperanza


Muchos años anduvo el niño,

en los cuales careció de toda compañía,

pero en cierta ocasión pudo observarse

una suerte de ilusión transfigurada

de quien era su padre,

le abrío los brazos tal y como recordaba,

corrió hacía él mientras clamaba:

"¡Padre, padrecito, por fin te encontré!

Y ahora que estás aquí,

sigamos andando, atravesando

tales vírgenes caminos,

dejemos impresas nuestras huellas

y no perdamos la vía correcta

que pudiera llevarnos al Cielo,

retornando así en una sucesión

que no se detiene, al origen"

Así dijo, mas cuando sus palabras

dieron al silencio, la figura del padre

volvió a evaporarse, tuvo que asumir

que estaría solo para siempre


- Redención campestre


Alzó la escopeta, y pegó un tiro,

el cazador se levantó

para dirigirse a la gacela recién muerta,

y pudo verse que todavia agonizaba

rodeada por un halo de sangre

que le circundaba, haciendo parecer

que tenía un par de alas ensangrentadas


Acto seguido, se llevó las manos

a su cabeza ya inclinada,

empezarón a resbalarse de las mejillas

del hombre raudas y gruesas lágrimas,

al ver tal horrendo desastre,

no pudo evitar estremecerse,

querer perecer junto a aquel animal

y poniendose el arma en la sien,

disparó y se oyó un susurro

que venía a decir:

"Dos cuerpos se quebraron,

mas un alma los unió"


- Amor amante


Sucesivos abrazos entrelazados

y lastimeros manantiales fugaces,

funden en uno los pechos amantes,

como así son pactos sus besos


que no quisieran fraguarse en pedazos,

pues ante traicioneras despedidas, tales

daños alimentan a sus fervientes sentires

con el reencuentro que les hace únicos


Salvados se encuentran en el amor,

encarnados sus espíritus sin distinción

haciendo uno sus cuerpos con ardor,


puesto que hermanados ya el dolor

insistente y la reinante pasión,

sólo les queda degustar el celestial licor




domingo, 24 de mayo de 2020

Un poema de cumpleaños


Ha llegado a mis oídos
sin yo en principio advertirlo,
que hoy cumplo años
y cuando me han dicho la cifra,
no me lo he creído,
tanto tiempo he pasado
entre estas estrechas paredes,
que todo lo restante proveniente
del exterior, me resulta vana fantasía,
e incluso, lo mío, lo interno,
pura invención.

Me levanto de la cama,
ajustándome la sotana medio caída,
y contemplando la ventana
pienso en que hará mi amada
en este, que se supone mí día,
pues tan tremenda es mi añoranza
hacía ella, que este día es muda cofradía
si no son sus caricias el regalo anhelado
desde que lloré saliendo de mi madre
en préteritos tiempos de antaño.

Ahora abro los ojos,
también lloro y sollozo
como así lo hacía cuando niño
y del mismo modo busco con la mirada
allí donde esta reposa, donde descansa
teniendo el consuelo de ser tan querido
como amado, por esa persona
que sirve de cobijo a mi esperanza,
que ahora es cubierta por tibeza,
mas sigue ardiendo en mi pecho
con la presteza que dotan las llamas.

Un pájaro vespertino me saluda,
una nube es arreciada, y yo tan quedo
sigo apresado en el momento,
quieto respecto al cuerpo,
pero con el corazón viajando
en el recuerdo que intercala
memoria y deseo, 
hasta hallar su soñada y real figura
que camina cual sútil danza hacía mí,
apresándome en sus brazos
y sellando con un beso,
aquello que vuelve huera a toda palabra,
y necia toda obra que no sea acometida
por un amor diestro y sincero.

Sí, hoy es mi cumpleaños,
y tan extraño me es hacerme viejo 
que en este instante pareciera
que se me han acumulado a las espaldas,
infinitos desasosiegos
y algún que otro contratiempo,
durante esta espera,
que se me hace eterna
hasta volver a verla a ella,
rescatándome así de la tristeza, dándome la mano,
para así partir muy lejos
mientras el horizonte nos hace de arco,
y la sonrisa de Dios iluminando
en sus altares celestiales...
Pero... me interrumpen este afluente
de pensares, y me dicen: "Feliz cumpleaños..."

sábado, 9 de mayo de 2020

Una historia inverosímil


Un anciano un tanto desquiciado, me contó en cierta ocasión, que se cuenta entre las gentes unas historietas que no hay quién se las crea ¡Vete a saber tú de dónde se sacan tales habladurías! El caso es que, según me dijo, había un país de lo mas surrealista, al cual le cayó en forma de condena una especie de insecto invisible que enfermó a gran parte de la población, mas sin embargo, este bicho no era el problema primordial, sino mas bien un asunto secundario, lo verdaderamente nefasto era la conducta que adoptó la gente a raíz de esta maldición apocalíptica. Esta circunstancia tan particular fue aprovechada por poderes superiores para reforzar su carencia de principios y valores, y así, llevar a cabo lo que ya tenían pensado desde la oscuridad desde hacía largos años, se podría decir que tal enfermedad extendida les fue propicia para acelerar lo que ya se les ocurrió en los siglos pasados. Y para poner a efecto sus enfermizas ideas, obligaron a toda su población a que no saliesen de sus casas hasta nueva orden, la cual nunca llegaba, puesto que se alargaba cada vez mas y mas sin cesar en el tiempo, una espera que jamás se detenía, era como un hilo infinito que caía y caía sobre un abismo sin fin. Mientras tanto, los esclavizados ciudadanos de este país en concreto, no hicieron nada al respecto, se limitaron a seguir obedeciendo y alabando a su gobierno como si nada pasase, hasta les dedicaban aplausos a una hora determinada, y si alguien criticaba las medidas adoptadas, o se saltaba las normas, era cruelmente reprendido sin ápice ni de compasión ni de la mas mínima empatía, en tanto que apelaban a una solidaridad comunitaria que no existía, pues esto de la comunidad desde hacía varios años estaba extinta.

Mas no conformes con esto, la historia no acabó aquí, se empezaron a adoptar las medidas mas extrañas y estrafalarías, la mayoría de ellas nacidas de no se qué organo de la salud, y que, seguidas por este país tan digno de burla en alguna fábula satírica, dictaminaron conforme a ellas, y decidieron que la gente debía distanciarse -ya no solamente en alma como antes, sino que en cuerpo también-, evitar todo contacto afectivo o sentimental, no acudir bajo ningún pretexto a lugar alguno, llevar mascarillas y adoptar unas aptitutes higienicas completamente deshumanizadas. No contentos con ello, obligaron a que durante meses nadie se viera con sus seres queridos, que los amantes ya no yacieran bajo el mismo lecho, que los aflingidos no se despidieran de sus muertos, que el abuelo no abrazara a su nieto, que los amigos ya no volviesen a reconocerse entre ellos, que el mas nimio sentir fuese sofocado por unas medidas dictaroriales y tiranicas. Sorprendente es que nadie lanzara al aire la mas nimia queja, y sin rechistar, todos acatasen como si estas ordenanzas provenieran de la ley natural que se ha seguido desde siempre, como también produce estupefacción que en aquel gabinete tan amplio de donde nacían tales injustos decretos, nadie hiciera nada de nada ¡Pero bueno, qué iba a uno esperarse que hiciera la nulidad cuando su ejercerse está en su vacua inutilidad, es decir la nadificación que nada significa!

Pues bien, como iba diciendo, así se llevó a cabo todo esto, y tales medidas autoritarias fueron asumidas por toda la población entre aplausos y traiciones mutuas, como buenos perros serviles acataron cada mandato del amo, y este, se creía Dios cuando era realmente un conjunto de hombres cualquiera, y si se me permite añadir, eran menos que hombres porque aquel que acoge en su pecho el mínimo ápice de vida, jamás se le pasaría por la cabeza cometer acciones tan impías. Quizás, lo mas gracioso del asunto, es que tal horrendo aunque invisible insecto fue creado por aquellos que estaban deseando en su seno interno -o mas bien, de la carencia de toda interioridad- que este proliferara para coger una vara de mando que siempre les ha estado velada, pues solamente aquellos a los cuales ha escogido el Señor de los Cielos pueden alzar la palabra en este ínfimo mundo, siempre reconociendose pequeñuelos en correspondencia a quién les creó. Sin embargo, esto rara vez ocurre, en vez de procurar ser buenos y humildes entre nosotros, nos cargamos de vanidad y dañamos a los hermanos, los usamos, y cuando ya no nos son propicios, los tiramos como esos guantes de látex que una vez utilizados, son dispuestos a su lugar, el cual es la basura. Tendré que acudir a los verdaderos contenedores a tirar tantos guantes de látex que tengo ya raídos y viejos, a mi modo de ver, no hay mejor lugar donde tirar tal cúmulo de pobredumbre que no sea el parlamento. Pero bueno, puede que me esté desviando del asunto principal, que lo es esta disparatada historieta, aunque pudiera ser que no tanto como pienso.

En fin, cuando terminó el referido anciano del principio su luenga arenga, que yo he resumido en unos párrafos, me pareció imposible que algo así pudiera ocurrir ¿Quién podría creerse tal locura? Sin duda confío en que nunca llegaría a pasar algo así, y menos en nuestro país en concreto, el cual se encuentra rodeada de personas integras y consecuentes, a la par que prudentes, que nunca dejarían que algo así pasase. Si bien es cierto que lo que es propio del alma no les queda nada, y que han anulado todo sentir y padecer, hay que compadecer su ignorancia en este sentido, y no ponernos tan pesimistas en vano ni porque sí, ya que estoy completamente seguro de que todo irá bien y que una fantasía como la que inventó aquel anciano, es tan improbable como ficticia, seguramente lo sacaría de alguna novela barata de las que tanto se estilan leerse hoy día. Juzguen ustedes mismos lo que les parece esta fábula, y quitarme o darme la razón según gusten, como así al viejo y su mensaje, el cual he procurado transmitirles con honda sinceridad, siendo fíel al infeliz espíritu que me la narró. Sea así, les deseo la dicha en tiempos tan prósperos.