jueves, 4 de junio de 2020

Un par de poemas para el porvenir

- Dudas y tristezas

¿Quién de todos ustedes pretende
fundir la rosa con sus espinas
y con mayor osadía ofende
las hermosuras naturales vespertinas?

¿Quién ha vacíado las cantinas
y hablando en demasía entiende
que las hierbas y las aguas amigas
han de renovarse sin algo que trasciende?

¿Por qué la luna y sus estrellas
ocasionan dudas y querellas
a este hidalgo atormentado
pensándose un hombre despiadado?

¿Por qué tras la guerra tan aniquilado
he estado que ningún descanso
desemboca en adormiladas centellas
que den paso a las rosas a y otras cosas bellas?

¡Ay, inhóspito y cruel letargo
este pasar de los tiempos
reflejado en las ausencias del lago,
y en el ímpetu de cuatrocientos vientos
que volcándose producen el amago
de una caricia provocando aspavientos
frente a un paisanaje del que ya me largo!


- Un hidalgo medita sobre su propio corazón

Durante el silencio escucho el latir
constante de mi corazón, su palpitar
de vida incesante, su meditar
que jamás cesará de insistir,

en su coraje guerrero, en su raudo fluir,
se presiente la sangre dejandose arrastrar,
evitando que un suspiro le haga sofocar,
sus contenidos ecos consiguen resurgir

entre millares de recuerdos
almacenados en pecho y memoria,
en tanto siguen su marcha mis latidos

hasta que en su día sean detenidos
por la eternidad y su historia,
subiendo el alma, y quebrando los huesos míos







lunes, 1 de junio de 2020

Cuatro historias contadas en verso y un sonetillo

- Lágrimas infantiles


Lloraba la niña,

en llantos se deshacía

bajo unas sábanas sucias y frías,

desesperaba a cada instante,

cada una de sus lágrimas derramadas

eran testigo de su constantes devenires sufridos.


Vino su madre, y le dijo:

"Ay, hija mía ¿Por qué me lloras?"

Y la niña desconsolada le respondió:

"Porque estás luengas mantas gélidas

 se rompieron, se partieron en dos,

 se desvanecieron, y ahora,

 ya no tengo donde depositar

 mis añoranzas y mis tristezas en tales cofradías...."


- Los auténticos amores


La moza, estaba lozana,

de aparente buen ver,

mas guardaba en su recóndito seno

una frustración amorosa,

una idealización ficticia

que ella misma decidió creer,

se dejó llevar por perfumes vanos

que en antaño, la negaron su ser.


Por suerte, este mal de muerte,

pronto ha de ser restaurado

puesto que llegó recientemente

un hombre muy ufano,

que susurraba por lo bajo con sus labios:

"¡A esa mujerona he de querer

mientras viva, salvandola de la condena

de pensar haber amado,

cuando todo fue un cebo malogrado!

Por ello yo,cargado de auténticos amores

lanzaré mi lazo a su cintura,

ciñíendola con raudas flores

y demostrándole que su primer

y único amor, residía en la espera

a mi llegada, mas como ya presente

me encuentro, tan sólo queda

sellar mi pacto en un ferviente beso"


Y desde entonces así fué,

ambos se cansaron

en una boda íntima, y jamás cesaron

de amarse como desde el primer día,

no temiendo los lances del destino

ni los desaires vespertinos,

pues hallaron en el amor

ese palpitar con premura,

nudo estomacal

plagado de mariposas,

que aún estando animado con la brisa,

nunca dejará en balde 

aquel arrebatado beso,

del cual ahora son presos y obsesos

gracias a la mutua pasión

apresada en aquel amoroso recuerdo.


- Huérfano paternal


De la mano, iba el hijo con el padre,

bien sujetado estaba

aunque de vez en cuando resbalaba,

en tanto que el chiquillo andaba,

iba canturreando ciertas coplas

que había escuchado a las lavanderas

que acudían día a día allende al río,

muy hermosas y de fina voz

le parecían todas ellas.


Mas de repente, sin saber la razón,

el padre se desvaneció en el aire,

no le sintió ni irse

como así tampoco pudo despedirse,

así el pobre niño se quedó perplejo

mientras los vientos lo zarandeaban

a doquier, erraba por cualquier senda,

pues al faltar quién fuera su guía,

el recorrido era incierto,

el destino mera fantasía 

y la llegada una vacua esperanza


Muchos años anduvo el niño,

en los cuales careció de toda compañía,

pero en cierta ocasión pudo observarse

una suerte de ilusión transfigurada

de quien era su padre,

le abrío los brazos tal y como recordaba,

corrió hacía él mientras clamaba:

"¡Padre, padrecito, por fin te encontré!

Y ahora que estás aquí,

sigamos andando, atravesando

tales vírgenes caminos,

dejemos impresas nuestras huellas

y no perdamos la vía correcta

que pudiera llevarnos al Cielo,

retornando así en una sucesión

que no se detiene, al origen"

Así dijo, mas cuando sus palabras

dieron al silencio, la figura del padre

volvió a evaporarse, tuvo que asumir

que estaría solo para siempre


- Redención campestre


Alzó la escopeta, y pegó un tiro,

el cazador se levantó

para dirigirse a la gacela recién muerta,

y pudo verse que todavia agonizaba

rodeada por un halo de sangre

que le circundaba, haciendo parecer

que tenía un par de alas ensangrentadas


Acto seguido, se llevó las manos

a su cabeza ya inclinada,

empezarón a resbalarse de las mejillas

del hombre raudas y gruesas lágrimas,

al ver tal horrendo desastre,

no pudo evitar estremecerse,

querer perecer junto a aquel animal

y poniendose el arma en la sien,

disparó y se oyó un susurro

que venía a decir:

"Dos cuerpos se quebraron,

mas un alma los unió"


- Amor amante


Sucesivos abrazos entrelazados

y lastimeros manantiales fugaces,

funden en uno los pechos amantes,

como así son pactos sus besos


que no quisieran fraguarse en pedazos,

pues ante traicioneras despedidas, tales

daños alimentan a sus fervientes sentires

con el reencuentro que les hace únicos


Salvados se encuentran en el amor,

encarnados sus espíritus sin distinción

haciendo uno sus cuerpos con ardor,


puesto que hermanados ya el dolor

insistente y la reinante pasión,

sólo les queda degustar el celestial licor




domingo, 24 de mayo de 2020

Un poema de cumpleaños


Ha llegado a mis oídos
sin yo en principio advertirlo,
que hoy cumplo años
y cuando me han dicho la cifra,
no me lo he creído,
tanto tiempo he pasado
entre estas estrechas paredes,
que todo lo restante proveniente
del exterior, me resulta vana fantasía,
e incluso, lo mío, lo interno,
pura invención.

Me levanto de la cama,
ajustándome la sotana medio caída,
y contemplando la ventana
pienso en que hará mi amada
en este, que se supone mí día,
pues tan tremenda es mi añoranza
hacía ella, que este día es muda cofradía
si no son sus caricias el regalo anhelado
desde que lloré saliendo de mi madre
en préteritos tiempos de antaño.

Ahora abro los ojos,
también lloro y sollozo
como así lo hacía cuando niño
y del mismo modo busco con la mirada
allí donde esta reposa, donde descansa
teniendo el consuelo de ser tan querido
como amado, por esa persona
que sirve de cobijo a mi esperanza,
que ahora es cubierta por tibeza,
mas sigue ardiendo en mi pecho
con la presteza que dotan las llamas.

Un pájaro vespertino me saluda,
una nube es arreciada, y yo tan quedo
sigo apresado en el momento,
quieto respecto al cuerpo,
pero con el corazón viajando
en el recuerdo que intercala
memoria y deseo, 
hasta hallar su soñada y real figura
que camina cual sútil danza hacía mí,
apresándome en sus brazos
y sellando con un beso,
aquello que vuelve huera a toda palabra,
y necia toda obra que no sea acometida
por un amor diestro y sincero.

Sí, hoy es mi cumpleaños,
y tan extraño me es hacerme viejo 
que en este instante pareciera
que se me han acumulado a las espaldas,
infinitos desasosiegos
y algún que otro contratiempo,
durante esta espera,
que se me hace eterna
hasta volver a verla a ella,
rescatándome así de la tristeza, dándome la mano,
para así partir muy lejos
mientras el horizonte nos hace de arco,
y la sonrisa de Dios iluminando
en sus altares celestiales...
Pero... me interrumpen este afluente
de pensares, y me dicen: "Feliz cumpleaños..."

sábado, 9 de mayo de 2020

Una historia inverosímil


Un anciano un tanto desquiciado, me contó en cierta ocasión, que se cuenta entre las gentes unas historietas que no hay quién se las crea ¡Vete a saber tú de dónde se sacan tales habladurías! El caso es que, según me dijo, había un país de lo mas surrealista, al cual le cayó en forma de condena una especie de insecto invisible que enfermó a gran parte de la población, mas sin embargo, este bicho no era el problema primordial, sino mas bien un asunto secundario, lo verdaderamente nefasto era la conducta que adoptó la gente a raíz de esta maldición apocalíptica. Esta circunstancia tan particular fue aprovechada por poderes superiores para reforzar su carencia de principios y valores, y así, llevar a cabo lo que ya tenían pensado desde la oscuridad desde hacía largos años, se podría decir que tal enfermedad extendida les fue propicia para acelerar lo que ya se les ocurrió en los siglos pasados. Y para poner a efecto sus enfermizas ideas, obligaron a toda su población a que no saliesen de sus casas hasta nueva orden, la cual nunca llegaba, puesto que se alargaba cada vez mas y mas sin cesar en el tiempo, una espera que jamás se detenía, era como un hilo infinito que caía y caía sobre un abismo sin fin. Mientras tanto, los esclavizados ciudadanos de este país en concreto, no hicieron nada al respecto, se limitaron a seguir obedeciendo y alabando a su gobierno como si nada pasase, hasta les dedicaban aplausos a una hora determinada, y si alguien criticaba las medidas adoptadas, o se saltaba las normas, era cruelmente reprendido sin ápice ni de compasión ni de la mas mínima empatía, en tanto que apelaban a una solidaridad comunitaria que no existía, pues esto de la comunidad desde hacía varios años estaba extinta.

Mas no conformes con esto, la historia no acabó aquí, se empezaron a adoptar las medidas mas extrañas y estrafalarías, la mayoría de ellas nacidas de no se qué organo de la salud, y que, seguidas por este país tan digno de burla en alguna fábula satírica, dictaminaron conforme a ellas, y decidieron que la gente debía distanciarse -ya no solamente en alma como antes, sino que en cuerpo también-, evitar todo contacto afectivo o sentimental, no acudir bajo ningún pretexto a lugar alguno, llevar mascarillas y adoptar unas aptitutes higienicas completamente deshumanizadas. No contentos con ello, obligaron a que durante meses nadie se viera con sus seres queridos, que los amantes ya no yacieran bajo el mismo lecho, que los aflingidos no se despidieran de sus muertos, que el abuelo no abrazara a su nieto, que los amigos ya no volviesen a reconocerse entre ellos, que el mas nimio sentir fuese sofocado por unas medidas dictaroriales y tiranicas. Sorprendente es que nadie lanzara al aire la mas nimia queja, y sin rechistar, todos acatasen como si estas ordenanzas provenieran de la ley natural que se ha seguido desde siempre, como también produce estupefacción que en aquel gabinete tan amplio de donde nacían tales injustos decretos, nadie hiciera nada de nada ¡Pero bueno, qué iba a uno esperarse que hiciera la nulidad cuando su ejercerse está en su vacua inutilidad, es decir la nadificación que nada significa!

Pues bien, como iba diciendo, así se llevó a cabo todo esto, y tales medidas autoritarias fueron asumidas por toda la población entre aplausos y traiciones mutuas, como buenos perros serviles acataron cada mandato del amo, y este, se creía Dios cuando era realmente un conjunto de hombres cualquiera, y si se me permite añadir, eran menos que hombres porque aquel que acoge en su pecho el mínimo ápice de vida, jamás se le pasaría por la cabeza cometer acciones tan impías. Quizás, lo mas gracioso del asunto, es que tal horrendo aunque invisible insecto fue creado por aquellos que estaban deseando en su seno interno -o mas bien, de la carencia de toda interioridad- que este proliferara para coger una vara de mando que siempre les ha estado velada, pues solamente aquellos a los cuales ha escogido el Señor de los Cielos pueden alzar la palabra en este ínfimo mundo, siempre reconociendose pequeñuelos en correspondencia a quién les creó. Sin embargo, esto rara vez ocurre, en vez de procurar ser buenos y humildes entre nosotros, nos cargamos de vanidad y dañamos a los hermanos, los usamos, y cuando ya no nos son propicios, los tiramos como esos guantes de látex que una vez utilizados, son dispuestos a su lugar, el cual es la basura. Tendré que acudir a los verdaderos contenedores a tirar tantos guantes de látex que tengo ya raídos y viejos, a mi modo de ver, no hay mejor lugar donde tirar tal cúmulo de pobredumbre que no sea el parlamento. Pero bueno, puede que me esté desviando del asunto principal, que lo es esta disparatada historieta, aunque pudiera ser que no tanto como pienso.

En fin, cuando terminó el referido anciano del principio su luenga arenga, que yo he resumido en unos párrafos, me pareció imposible que algo así pudiera ocurrir ¿Quién podría creerse tal locura? Sin duda confío en que nunca llegaría a pasar algo así, y menos en nuestro país en concreto, el cual se encuentra rodeada de personas integras y consecuentes, a la par que prudentes, que nunca dejarían que algo así pasase. Si bien es cierto que lo que es propio del alma no les queda nada, y que han anulado todo sentir y padecer, hay que compadecer su ignorancia en este sentido, y no ponernos tan pesimistas en vano ni porque sí, ya que estoy completamente seguro de que todo irá bien y que una fantasía como la que inventó aquel anciano, es tan improbable como ficticia, seguramente lo sacaría de alguna novela barata de las que tanto se estilan leerse hoy día. Juzguen ustedes mismos lo que les parece esta fábula, y quitarme o darme la razón según gusten, como así al viejo y su mensaje, el cual he procurado transmitirles con honda sinceridad, siendo fíel al infeliz espíritu que me la narró. Sea así, les deseo la dicha en tiempos tan prósperos.


sábado, 25 de enero de 2020

Prosas veladas que anuncian

En un día que ya era casi noche, en alguna mesa dispersa en cualquier bar oculto por las calles de Madrid, dos enamorados se propusieron jugar a un juego. Este consistía en que uno de ellos escribiría una frase en un papel, y el otro, no vería lo escrito, excepto su última palabra, y en torno a esta seguiría con otra frase distinta. Lo que al principio parecía mero entretenimiento de dos líricos incomprendidos, se convirtió en revelación, la cual era sin duda amorosa, y preveo que Dios ayudó en mostrarla. Dicho esto, y sin rellenar espacio en vano, aquí dejo lo que resultó de una supuesta inspiración azarosa, que en verdad fue todo un designio divino, mas quién caiga en la duda declarando que todo se debe a una casualidad, le recomiendo que deje de mentirse a sí mismo y de negar lo que emana de su corazón para abrazar la verdadera fe. Gracias te sean dadas Señor por cuidarnos desde las alturas, que Cristo nos acoja en su pecho. Amen

- Nuestra historia

Rezagados, extasiados, tras liberar los fulgores amorosos, a tu presencia hago reverencia, la mía ante lo académico que llevó la sal, el mal y lo que percibí como enamoramiento. Aquel que siendo como el escurrirse de una estela, que en su senda deja un rastro eterno, constante, llega al mismo punto donde tus ojos ya me velaron que guardabas mi esencia en tu idea. Velado, cual atisbo de lo que se busca y que puede encontrarse, una vez que las pupilas se hallan, puede contemplarse a Dios. Y el Espíritu Santo en tu hablar cuando se dirigía a mí, pues en tus actos reside el amor.

-Tristezas diversas

Canta el gallo o tal vez el grito de la agonía que exhausta por ser participe del vivir quiere arrancarme de la vida. Reflejo de la muerte, deleite que huye la corriente, en semejanza a las miradas vespertinas de la gente, las cuales me maldicen por el mero hecho de existir.

Tal vez sin hacerlo, la agonía es lo propulsor al sin sentido, a la irremediable sensación y veneración de lo contradictorio. Así, también, mis suspiros son contrarios unos a otros, son lágrimas evaporadas, se escapan, se escurren de mi boca hasta culminar en lo que será mi tumba.


- El acostumbrado hidalgo quebrado junto con Esther González Bravo (https://filomedievalcomplutense.wordpress.com/author/leofloes/)

martes, 14 de enero de 2020

Monodiálogo


De nuevo, se encontraron ambos en el interior de la hórrida sala. Ya vieja y demacrada, la habitación en cuestión estaba adornada por telas amarillentas y roídas tras el paso del tiempo, solamente habría que destacar que justo en el epicentro había una mesa de madera maciza, y dos sillas de pino, a pesar de estar repletas de telarañas, aún conservaban su lustre proveniente del pasado. Los dos personajes se sentaron respectivamente a cada lado, uno de ellos sostuvo su mejilla izquierda con una de sus manos, y el otro cruzó ambos brazos en el pecho para apoyarse con mayor tesón. Tardaron en hablar, aproximadamente unos veintidós minitos, mientras tanto ocuparon su tiempo en indagarse con el auxilio de sus miradas, quizás así lo hicieran porque sabían que hay palabras que callan y dicen mucho mas de lo que debieran.

Tras el tiempo indicado, uno de ellos -el que arropaba su pecho- quebró el divino silencio para decir tan entusiasmado como eufórico:

- ¡Cuánto tiempo hacía que no nos veíamos! Te aseguro que he pasado por muchos lugares procurando encontrarte... ¿Y para qué? ¡Para nada! No parecías estar en ningún sitio, intentaba buscarte con el corazón constreñido, y parecías desvanecerte, cada vez estabas mas lejos.

- Vaya, vaya... Así parece que fue -respondió el que usó una de sus manos para apoyarse, mas ahora puso la contraria también, de manera que en ese momento se apoyó con ambas manos- Yo, en cambio, aunque te recordaba en la lejanía, jamás se me pasó por la cabeza buscarte. Es decir, si ya te tuve una vez, daba por hecho de que lo volverías a estar.

- A mí también me llegarón atisbos e intuiciones acerca de nuestro reencuentro, pero en mi incapacidad de conceptualizarlo y hacerlo concreto, la duda me invadió -volvió a decir este, tensando las brazos y fijando la vista- Te voy a decir una cosa, a pesar de la incertidumbre que sentí, tenía una certeza que nadie podrá robarme, y sé que te parecerá contradictorio que este caos afectivo tenga un orden en su desorden.

- Ciertamente, no le encuentro un sentido a nada de lo que me dices. Sin embargo, puedo encontrar algo valioso, y es que tus juicios apuntan a algo muy elevado y gracioso que tú te obstinas a replegarlo en tus neblinas. En lo que a mí se refiere, te diré que los acontecimientos se me dan muy claros y evidentes, pues estos pasan, en tanto que yo capto aquellos que pueden ser provenientes de los mas altos principios.

- Yo también sé de principios, aunque supongo que tengo otra forma de hallarlos. Voy andando mediante impulsos, la voluntad se infla, se destila, se derrite incluso, y el alma entera me palpita. Entonces, me detengo, me quedo en inhóspito suspenso y espero, y mientras así dura la espera me tumbo en el suelo y miro al Cielo, cierro los ojos y suspiro, y me digo a mí mismo desde el interior: "¡Ay, Dios mío, quién fuera ave para alcanzarte antes!" Después, recuerdo que soy hombre, y me tranquilizo, ni los ángeles están tan predispuestos como nosotros, tenemos la oportunidad de obrar, de ejercitar la ascensión, y en consecuencia, la salvación. Así, pues, me pongo en pie y sigo con lo mío.

- ¿Ese es el final de alguna historia? -dice este parpadeando- Podría explicarse de una manera mas diáfana, y no tan oscura como la tuya. Por ejemplo, imagina una gota de rocío mañanero cayendo de una verdosa hoja hasta el suelo, un suelo que por otra parte, debido a tal número de gotas, se encuentra repleto y ya ha formado lo que se diría un gran charco. Uno se pregunta: "¿De dónde ha nacido esa gota?" Y se responde: "Se trata de un proceso de evaporación celestial" El asunto versa en torno a causas y a sus efectos, a la recta vía que conduce hacia la Primera causa incausada de la que mana un fénomeno al que solemos llamar la causalidad. No resulta tan complejo plantearselo, a partir del mas nímio sentido común se puede llegar a los primeros saberes.

- He venido a decirte exactamente lo mismo sin usar de tantos tecnicismos que tanto embotan los sinceros sentires ¡Oh, se me acaba de caer a la memoria otra ocurrencia de las mías! O, lo que tú llamarías, mis historias -iba diciendo mientras se rascaba la nuca con una falta de sutileza, quizás intencionada- Se cuenta, que en cierta ocasión una santa mujer parió dos hijos, y estos dos tan sólo se diferenciaban en un año de distancia temporal. Ambos, como es de suponer, fueron muy bien críados, crecieron juntos con amor y armonía. Mas, no obstante, a partir de que alcanzaron la mayoría de edad, uno de ellos rompió el lazo del yugo materno, y podría decirse que se descarriló, tomó sendas sumamente distintas de las que su madre le dotó. El otro, en cambio, cumplió los preceptos, siguió desde el principio el camino que se le designó, y su madre se mostraba tremendamente orgullosa en lo que a él se refiere, pero no era capaz de olvidar la fuga del hijo menor, este dolor de su marchar le aflingía constantemente. Este último pasó por gran cantidad de abismos, cayendo por todos ellos, se ensució, se dejó sucumbir por todos los pecados imaginables, hasta él desde su consciencia interna se dió cuenta de lo mucho que se había alejado del fulgor primigenio. El mayor, mientras tanto, pereció en esta travesía que es la vida, hecho que también hizo aminorar la alegría que pudiera sentir su madre cuando estaba en su compañía. Mucho tiempo y muchos punzantes daños tuvo que pasar el pequeño, hasta que volviese de retorno al amado hogar. Sin embargo, así lo hizó. Volvió bastante desmejorado, sucio, con arapapos y con un semblante que parecía haber sido despojado de su alma. Su madre, cuando pudo volver a apreciar el rostro de su querido hijo, se le encharcaron las mejillas de gran cantidad de lágrimas, y lo recibió en sus regazos con todo el amor que su pecho era capaz de albergar, el cual, es obvio apuntar que era inmenso. Ello enterneció al hijo, y también dió rienda suelta a las lágrimas, y estas se mostraban entre amargas y dulcificadas. Y así le dijo su buena madre: Hijo mío, sé que has hecho cosas horribles y que has pecado, pero no te preocupes. Has sido perdonado, y ya que has vuelto, además, salvo." Esta es sin duda una fábula, pero de las reales, no de aquellas que dicen inventadas, sino que son tan trasparentes como la vida misma frente a un espejo

Se hizo el silencio, y se mostró tal cual es. El dialogante contrario se quedó mudo, probablemente porque encontrara semejanzas entre la historia y sus propias vivencias ¡Quién no ha sido el hijo descarrilado en alguna ocasión! Él también lo fue en su día, mas lo que no sabemos es si consiguió volver, o al cabo, aún se encuentra en camino. Se quedó, pues, la palabra trasquilada en el aire, un nudo de tela se le formó en la garganta, y solo pudieron responder sus ojos, que vidriosos, dieron paso a la emoción que se negaba a contenerse, ansiaba liberarse. Dejó de sostener con sus manos la cabeza, para que estás incurrieran en un golpe con tesón dado en la mesa, como un objeto muerto que se deja caer. Cerrando y abriendo sus párpados con lentitud, y deslizando sus dedos con tiento por los bordes de la mesa, comenzó a decir:

- Puesto que parece ser que aquí de lo que se trata es de contar historias, la tuya ha traído en forma de remembranza, algo que soñé o que leí, mas ya no me acuerdo exactamente donde: "Se cuenta en versículos sagrados, la historia de un divino pastor, el cual tenía un espléndido rebaño de ovejas que habían sido aparejadas para abastecer a esta corrompida tierra de los milagros de la creación. Este pastor al que me refiero, tenía cierta particularidad respecto a los demás pastores que han habitado en el mundo, puesto que seguía preceptos mucho mas altos, y prometía un reino donde ya las caminatas diarias serían leves sacudidas sin importancia. Así, entonces, todas las mañanas se ocupaba de liberar a las ovejas de la valla donde estaban cercadas, y así lo hacía hasta el ócaso, volvían allí, y vuelta a empezar. Todas estas ovejas, le eran obedientes y procuraban, en la medida de lo posible, seguir los mandamientos de una manera incondicional y desinteresada. No obstante, una de ellas que era un tanto mas oscura que las demás, dió en su pecho cabida a la duda. Después de cada paseo, se preguntaba a sí misma ¿Y esta rutina para qué? Por las noches, le daban temblores, y en una de estas incertidumbres nocturnas, salió sin que le viese nadie. Tan díscola era ella, que salió corriendo, rompiendo así el vallado que les impedía a las otras salir. Todas se dispersaron, y pese a que se mantuvieron bastante cerca en pequeños grupos, cada vez había mas distancia de las unas respecto a las otras. Al día siguiente, el buen pastor se encontró el panorama, mas él ya sabía que esto iba a pasar, pues conocía a la perfección a cada una de sus ovejas, y advirtió la rebeldía de la mas oscura. Se lo tomo con mucha serenidad, y emprendió la búsqueda de esta última, por mucho que el resto de los pastores le tomarán por loco, ya que desde el sentido común, no lograban justificar el por qué pudiendo encontrar a las otras con facilidad, se encaminó tras aquella que en cierta medida le había traicionado. Nadie entendía cual era su intento, pero el divino pastor, con un corazón lleno de espinas latiendo con una pasión que no le cabía en el pecho, siguió el rastro de la oveja perdida, y hay quién dice que efectivamente la encontró, y formó un nuevo rebaño"

Ambos hombres continuaron su animada conversación largas horas... ¡Quién sabe si llegaron a algo! Yo espero de que así sea, pues si al final lo consiguieron, alcanzaron aquello que venían desde el principio buscando. Y seguramente, tras tomarlo con sus propias manos, volverían a comenzar como suele ocurrir cuando se trata de pensamientos y sentimientos tan grandiosos y elevados. Así, al menos, me gustaría pensar a mí, que también estuve allí presente ¿Atendí como debiera? ¿He anotado lo importante? A mí parecer, he escrito aquí lo que tendría que escribir, sea la apreciación según quién lo leyere, yo por mi parte, me doy por satisfecho de que con auténtica fe ferviente, he podido beber un ápice de esta suculenta y pura agua, manjar para todo aquel que tiene sed.


domingo, 8 de diciembre de 2019

Pensares, sentires y un ruiseñor


- Pensamiento y sentimiento sobre la llegada de la muerte

Mientras va pasando el tiempo con tiento,
con cada aire recogido y expulsado,
dando pasos con el corazón aterido
y detenido en un pasado sentimiento

Viendo en la lejanía arreciar al viento,
observando con la mente un recuerdo,
pensando en lo efímero, evitando el miedo,
procurando sin lograrlo hacer de ello un concepto

Pienso, y ya puedo escucharla,
fenómeno de la naturaleza,
que de lo cambiante hace estable

Siento la muerte, logro mirarla
en tanto que reverencio su realeza,
que, según entra en mí sueño afable


- A un ruiseñor muerto

Antes, reinaste en los cielos,
por encima de la arboleda
plegaste las alas, eliminando miedos
propios de habitantes en una tierra alejada

Hubo un tiempo, que sinceros
tus cantares eran reflejo de una mirada
que apresaba valles, campos y prados
en cuyas hierbas, bailaban al tu pasar         
                                    [cual desatada amada

Altivo, imperioso ruiseñor,
nada más salir de tu nido
eliminaste las sombras de alrededor,
junto al tu píar, espectro de lo ido

Pequeño con voz de tenor,
solamente te pido
que seas lo que fuíste, morador
del horizonte, principe escabullido

Ahora, tras tal quebranto,
estampada tu figura
frente a la ventana, ya muerto,
tu corazón aún apura

la escasez de vida, mientras tanto
vas muriendo, con un sol que te alumbra
en señal de despedida, como así tu ojo tinto
nos indica cuán poco 
                 [es lo que la vida dura